"EL SABIO DE LA TRIBU DE LOS ANCIANOS CELESTES"
Padre de la sociología en Colombia, influyó en el ideario progresista de la nación. Corista, investigador académico y promotor de la “cultura anfibia”. “Sentipensar”: la razón y el sentimiento no están separados, se articulan en conocimiento y acción. El federalismo y el reordenamiento territorial alrededor del agua y de la sostenibilidad ambiental. Camilo Torres, falsbordista? O Fals Borda, camilista?
Por Carlos Ramos Maldonado, PhD Ciencias Sociales
Encontrar en el Cielo, juntos, a los personajes de la foto inferior (cuyos nombres, amigo lector, usted mismo identificará como tarea, y seguro añadirá otros del mismo talante) es como imaginar a Barranquilla verdaderamente “a otro nivel”, cuando la academia y el arte se juntaban para la formación y el deleite de una ciudad señorial que actualmente, con nostalgia, nos damos cuenta como, ante tantos distractores vanos y la inseguridad reinante, se nos ha venido saliendo de “madre”.
De ellos, y entre ellos, toca recordar a uno en especial, porque un once de julio cien años atrás nació en Barranquilla el ilustre sentipensante Orlando Fals Borda, en el seno de una familia de clase media dirigida por el profesor y periodista Enrique Fals Álvarez, de ascendencia catalana, y por la profesora María Borda Angulo, una lidereza comunitaria proveniente de Mompós resultado de una mezcla andina y ribereña, de donde nuestro personaje de seguro se inspiró para acuñar la expresión “cultura anfibia”, al referirse a las costumbres de los que habitaron originalmente las poblaciones del Río Grande de la Patria y bajando su caudal arribaron a Barranquilla en busca del “sueño urbano”.
Multifacético: músico, lector empedernido y revolucionario
Todo comenzó por la formación familiar: con unos padres adherentes activos y profesores de la comunidad presbiteriana, estudió en el Colegio Americano, en donde, además de pertenecer al grupo de Investigación y Ciencia, al Club de Artes y al Coro Juvenil -más parecer ratón de biblioteca, como describe Carl Spitzweg-, aprendió, como todo Reformado, los principios de la Fe en la práctica social y se convirtió en músico, compositor y director de coros en las iglesias presbiteriana de Barranquilla y Bogotá.
Pues allí, siguiendo la teología reformada, buscando comprender a Dios y su relación con el mundo, se convirtió en un protestante laico con perfil revolucionario, que lo llevó en años siguientes a abrazar el compromiso social participativo desde los sectores populares y la resistencia contra el poder opresor, tal pensamiento cristiano, lo que más tarde se sellaría como Teología de la Liberación (consecuencia, en parte, del Concilio Vaticano II).
En el Colegio se graduó de Bachiller en Cultura General.
Educación superior, los fenómenos sociales y la praxis
Culminada la Media, fue enviado a Iowa (Estados Unidos) a estudiar en la Universidad Presbiteriana de Dubuque, donde, en 1947, se profesionalizó en Literatura Inglesa e Historia, en pleno período de posguerra, de la implementación del Plan Marshall y el comienzo de la denominada Guerra Fría. Una nueva visión geopolítica universal que generó cambios epistemológicos en la interpretación de la realidad social del Nuevo Orden Mundial.
Entonces se inclinó por una sociología que marcaría su vida y la misma historia de Colombia, y se graduó como magíster en Sociología de la Universidad de Minnesota y posteriormente como PhD en Sociología Latinoamericana de la Universidad de la Florida, en 1955. Todo un periplo para convertirse en uno de los primeros doctores de Colombia (el primero en Sociología, pues antes apenas existían en Filosofía y Teología –por eso es que a los médicos, abogados y funcionarios públicos les llaman doctores-) y uno de los pensadores más sobresalientes de América Latina, con apenas 30 años de edad.
Entonces se dedicó a la investigación social y producción de textos sociológicos en comunidades rurales, especialmente de la región andina: “Campesinos de los Andes” (1955), “Aspectos psico-sociológicos de la vivienda rural colombiana” (1956) y “El hombre y la tierra en Boyacá” (1957). De ellos, ya se nota su vocación inclusiva del investigador en el trabajo de campo, no meramente como observador, sino participativo, para intercalar la ciencia con la realidad social mediante espíritu transformador, de mucho más peso político que meramente descriptivo.
Esto, de seguro, lo acercó a la OEA como consultor en Brasil y al Ministerio de Agricultura de Colombia como director general entre 1959 y 1961, durante la presidencia de Alberto Lleras Camargo, quien impulsó la Ley 135 de 1961 que promovió la Reforma Agraria, la entrega y adecuación de tierras para campesinos, más la creación del INCORA y de las Juntas de Acción Comunal en el territorio nacional, soportadas en su textos “La Acción Comunal en una vereda colombiana” (1961) y “La transformación de América Latina y sus implicaciones sociales y económicas” (1961).
La Universidad Nacional y la IAP
En 1959, al mismo tiempo que se trabajaba desde el Gobierno en el ideario del reordenamiento de la propiedad rural del país para la democratización de la tierra y el aumento de la productividad, también Fals Borda, en su motivación sentipensante, se dispuso a proponer la creación del Programa de Sociología en la Universidad Nacional, que sería el pionero en Colombia y uno de los primeros en América Latina. Para ello acudió a su compañero de labores en el Ministerio de Agricultura, el sacerdote católico Camilo Torres Restrepo, recién llegado de Lovaina (Bélgica), donde se había graduado de sociólogo y ahora fungía como capellán de la misma UNAL.
También participaron en ese proceso el abogado y posterior sociólogo Eduardo Umaña Luna, más otros profesionales de las ciencias sociales que organizaron el cuerpo docente y que influenciaron desde la academia y las plazoletas públicas la construcción de un pensamiento de izquierda progresista que conectara a las bases sociales con un movimiento político con vocación de poder para resolver los problemas más apremiantes del país en esos tiempos: la pobreza urbana, el abandono del campo y la falta de conciencia social.
En 1962, Orlando Fals Borda, junto con Eduardo Umaña y Germán Guzmán publicaron el libro “La violencia en Colombia: Estudio de un proceso social”. Y cinco años más tarde, Fals Borda publicó “La subversión en Colombia: El cambio social en la historia”.
Todo ello conllevó a que la metodología de investigación social desde la Universidad se orientara a transformar la realidad contextual a través de la participación activa de los miembros de la comunidad y del agente investigador en el proceso de investigación acción, que se denominó Investigación – Acción – Participación (IAP), articulando, así mismo, el conocimiento con la acción para la solución, o sea, además, el ideario “sentipensante”, propuesta acuñada también por Fals Borda. Esta concepción (desglosada del sociólogo alemán Kurt Lewin y del teólogo estadounidense Richard Shaull cuando sus doctrinas en conferencias universitarias) sirvió también de base para construir contenidos de la naciente Teología de la Liberación, al interpretar la Fe cristiana a la luz de la realidad de la pobreza y la desigualdad social en el subcontinente americano, siendo uno de sus adalides ideológicos precisamente el padre Camilo Torres.
Esto mantuvo una relación casi indivisible entre Fals Borda y Camilo Torres en términos ético-espiritual, epistemológico y político, sobre todo en la creación del denominado Frente Unido del Pueblo, como movimiento de unidad popular en oposición al Frente Nacional, en los tiempos de la presidencia del conservador Guillermo León Valencia.
Para 1970, encontrados en Ginebra (Suiza) unos científicos sociales colombianos (Augusto Libreros Illigde, Gonzalo Castillo y Orlando Fals Borda, todos egresados presbiterianos), tal vez en exilio esporádico voluntario, conciben la creación de un Centro para el Estudio de la Realidad Nacional con el nombre peyorativo de “La Rosca” de Investigación y Acción Social, con el que emprendieron apoyo académico, investigativo y de organización con gremios populares, acciones comunales y los usuarios campesinos dentro de cuatro frentes de trabajo: 1) etnia, cultura y clase social; 2) nación y región; 3) función del cuadro político, y 4) formas y métodos de propaganda política.
La primera salida pública del Grupo fue precisamente en Barranquilla para dictar una serie de conferencias al magisterio del Atlántico, compiladas en el texto “Por ahí es la cosa”, que son unas reflexiones teóricas para llamar a la acción, recordando la importancia de construir conocimiento desde la praxis para la transformación social.
De La Rosca a la Constituyente
En los componentes temáticos de La Rosca se incluyen acciones que redefinirían el andamiaje ilustrado de la región Caribe colombiana con impactos, incluso, en la Constitución Nacional y aún vigentes en el debate socio-político de retomar reformas perdidas o avanzar en propuestas progresistas pendientes.
Podría decirse que el impacto producido por Fals Borda en su conferencia de Lima el 21 de marzo de 1971 dentro de un seminario de la UNESCO ante sociólogos y antropólogos de diversas nacionalidades, “Causa Popular, Ciencia Popular” (publicado en 1972), sentaron las bases para redescubrir las realidades territoriales a partir de la búsqueda de lo propio (etnia, cultura y clase social) y la propuesta formal del método de estudio, inserción y acción colectiva, conocido ahora internacionalmente como Investigación-Acción-Participación (IAP), buscando generar conocimiento científico en colaboración con las comunidades, recurriendo a sus saberes y experiencias para construir una comprensión reflexiva crítica útil para la acción social, capaz de transformar las condiciones de vida de los sectores populares (cuando las comunidades expropian el conocimiento científico).
Estas dinámicas experienciales se reflejan tanto en sus escritos en la Revista Alternativa (que fundó en 1974 junto a Bernardo García, Antonio Caballero, Enrique Santos Calderón y Gabriel García Márquez), en el libro “Mompox y Loba: Historia doble de la Costa”, Tomo 1 (1979), como en las publicaciones del Centro de Pensamiento CEPA, dedicado a la reflexión y análisis de temas relevantes para la construcción de un país más justo y equitativo.
Y el resultado obligado fue repensar la geografía nacional, desde la región, en una transformación real necesaria del reordenamiento territorial con la flexibilidad de los límites, especialmente alrededor del agua y de la sostenibilidad ambiental, soportada a partir de su historia cultural y riqueza natural, con plena autonomía de cada población para sus decisiones políticas; es decir, la federalización y el fortalecimiento de las comunidades locales, más allá de la mera descentralización administrativa.
Su propuesta federalista no encontró el eco necesario en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, de la que fue miembro como integrante de la ADM-19, pero sí logró influir, con el delegado indígena Lorenzo Muelas, para el reconocimiento de los pueblos indígenas y grupos étnicos, y en la creación de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Congreso, la cual, a la luz de la verdad, en su transcurrir durante este siglo, ha paralizado el espíritu de sus creadores.
Pero todo ese legado no se ha engavetado, pues la energía de Orlando Fals Borda sigue vigente tanto en la academia como en bases sociales y políticas progresistas organizadas, trascendiendo más allá del 12 de agosto del año 2008, cuando subió al pedestal de los sabios de la tribu de los ancianos celestes, y recordado, casi cotidianamente, por muchos de sus discípulos que pregonan su ideario, entre ellos:
La doctora Cecilia Correa, investigadora emérita de Minciencia y consejera del Consejo Nacional de Acreditación (CNA) del Ministerio de Educación de Colombia, quien lo caracteriza como “Maestro de maestros desde la IAP como expresión didáctica emergente para la contextualización transformadora de la educación”.
Y Milton Mejía, pastor presbiteriano y vicerrector de extensión de la Universidad Reformada de Barranquilla, quien lo perfiló así: “OFB fue un profesor, investigador y líder social con un gran rigor académico que aprendió de la ciencia clásica, pero fue capaz de contextualizar esta para crear una ciencia propia surgida de las comunidades indígenas, campesinas y sectores sociales excluidos para que fueran artífices de transformación de su realidad”.
Y el sábado 12 de julio, a partir de las dos de la tarde, para honrar el esfuerzo intelectual y las ejecutorias académicas y sociales de Orlando Fals Borda, la Universidad Reformada de Barranquilla y el Centro de Pensamiento Social y Comunal OFB van a realizarle un merecido homenaje con un panel abierto en el que intervendrán los reconocidos académicos Rubén Fontalvo, Cecilia Correa, Milton Mejía y Blas Zubiría Mutis en la capilla del Colegio Americano, carrera 38, número 74-179.
P.D.: Los de la foto-tarea, en su orden de izquierda a derecha y a renglón seguido son: Orlando Fals Borda (Científico social barranquillero: 1925-2008), José Consuegra Higgins (Economista barranquillero: 1924-2013), Gabriel García Márquez (Escritor cataqueño: 1928-2014), Meira del Mar (Poetisa barranquillera: 1922-2009), Julio E. Blanco (filósofo barranquillero: 1890-1986), Aquiles Escalante (Antropólogo baranoero: 1923-2002), Pedro Biava (músico italiano: 1902-1972) y Jorge Artel (Poeta cartagenero: 1909-1994).
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