viernes, 29 de agosto de 2025

Francisco, el pontífice progresista que llegó de la “cola del planeta”:

SU VIDA, REFLEXIONES DE ESPERANZA POR LOS POBRES

De formación temprana salesiana y jesuita de confesión, también fue el “papa de las periferias”: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”. Se fue de esta “casa común” preocupado por el rearme del mundo”.

Por Carlos Ramos Maldonado

“Todos los caminos conducen a Roma”, se dice desde los tiempos del primer emperador Augusto, cuando el Foro de la Tríada Capitolina era el epicentro de la cultura occidental y el imperio dominaba la Palestina, donde nació en aquellos tiempos Jesús de Nazaret, precursor de lo que después se llamó Iglesia Cristiana, cuya sede principal queda precisamente en la Ciudad Eterna.

Cuenta la tradición eclesial que el apóstol Pedro llegó a la Roma imperial para predicar el evangelio y se convirtió allí en el primer obispo de la Iglesia de Cristo, y por la persecución politeísta de los últimos emperadores, corruptos y en declive, fue martirizado y crucificado con la cabeza había abajo, en una colina afuera del circo de Nerón, y sepultado en el mismo sitio otrora llamado Vatika, por una pagana diosa etrusca (descendientes griegos pobladores del Lacio), donde los creyentes cristianos, especialmente desde Constantino I, edificaron un santuario y el Templo de San Pedro, dentro del ahora Estado soberano de El Vaticano, enclave de Roma.

“Y yo, a mi vez, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos” (Mateo 16:18-19).

Precisamente, hoy, 21 de abril, pero del año 753 a.C., fue fundada Roma, por Rómulo, descendiente del desplazado Eneas, héroe de la guerra de Troya.

El Foro Romano, y, al fondo, la cúpula del templo de San Pedro, en El Vaticano

Francisco, el último soberano, hasta hoy, del templo de Pedro

Desde que el tercer papa, Anacleto, construyó la tumba de San Pedro y un oratorio destinado a la sepultura de los mártires en el barrio Vaticano, además de prescribir la forma de los hábitos eclesiásticos en los años 80 del primer siglo cristiano, hasta ahora han habitado la sede pontifical 264 papas (de 266), estando el trono vacante por estos días ante el sentido fallecimiento del actual, Francisco, mientras sale de la Capilla Sixtina la fumata blanca que indica la elección del sucesor vigente de San Pedro.

La basílica mandada a construir por Constantino I entre 326 y 333 en la colina de Vatika, antiguo cementerio etrusco
Plaza y Basílica de San Pedro, hoy, ante el fallecimiento del papa Francisco

Francisco, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, argentino de nacimiento y primer pontífice no europeo, gobernó allí doce años, un mes y una semana, un día después de la celebración de la resurrección de Jesús Cristo (ocurrida domingo 5 de abril del año 33 d.C.), asesinado un viernes anterior en Jerusalén por una confabulación romano-judía, precisamente en los tiempos del emperador Augusto.

Jorge Bergoglio no fue un personaje desapercibido, antes de ser ungido por el Colegio Cardenalicio con el nombre de Francisco (en honor al diácono San Francisco de Asís, caracterizado por su entrega a los pobres, hermano de todas las criaturas y por su humildad extrema, siendo de origen rico), ya que desde niño se desenvolvió entre la nostalgia ancestral de migrar de Italia por el avance del fascismo, por su arraigo católico y la perseverancia en el estudio y la formación, que nunca abandonó; además de su fanatismo por el equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro (del barrio donde vivían sus abuelos), fundado en 1907 por el sacerdote salesiano Lorenzo Massa.

Pero no alcanzó a ser deportista, porque en su juventud debió extirpársele una porción de pulmón, lo que le ocasionó para siempre una disminución en la reserva de la respiración, cuyas consecuencias se agudizaron al final de su vida; aunque el dictamen médico de su muerte reza Accidente cerebrovascular (ACV).

En cambio, se entregó a la vida académica y religiosa. Su currículum vitae tiene los siguientes logros académicos: Técnico Químico de la Escuela secundaria Industrial No. 27, Humanidades en la UAH de Santiago de Chile, Licenciatura en Teología en el Colegio Máximo San José de Buenos Aires, Filosofía en Alcalá de Henares, España, y en Alemania avanzó en su tesis doctoral sobre el teólogo Romano Guardini, que no concluyó, ya que sus superiores lo devolvieron al Colegio del Salvador, en Buenos Aires.

Como académico, ordenado sacerdote Jesuita, en 1969, fue nombrado maestro de novicios y teólogo en la Provincia de Buenos Aires, profesor de literatura y psicología en el colegio La Inmaculada Santa Fe, director espiritual y confesor en la ciudad de Córdoba, y de 1980 a 1986 fue rector del Colegio Máximo San Miguel y Gran canciller de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, y desde entonces ha ejercido actividades clericales en diferentes partes, todas en línea ascendente: provincial de los Jesuitas en Buenos Aires, obispo auxiliar y arzobispo de Buenas Aires, hasta arzobispo primado de Argentina, miembro de la Consejo Episcopal Latinoamericana (CELAM) y cardenal de la iglesia católica, nombrado por Juan Pablo II, también de formación salesiana en Polonia, y al fallecer este, sirvió como regente del Colegio Cardenalicio y gobernador de la Santa Sede en el interregno de la vacancia papal.

Como él mismo afirmaba: llegó desde “el fin del mundo”, la cola del planeta (La Patagonia) a quedarse en el centro espiritual de la Iglesia Católica, Roma, la de mayor feligresía entre las confesiones monoteístas en el planeta que habitamos.

Participó después en el cónclave que eligió al cardenal alemán Joseph Ratzinger como Benedicto XVI, quedando de segundo en dicha contienda electoral, e hizo parte de diversos dicasterios de la Curia Romana (entre ellos, la Comisión Pontificia para América Latina), perfilándose como futuro Sumo Prelado, que lo fue desde el año 2013, ante la renuncia del papa, quién alegó una “falta de fuerza mental y física” debido a su avanzada edad.

La iglesia de las periferias

Francisco ha sido el segundo papa más longevo de la historia, pero también uno de los de mayores reformadores liberales y progresistas en la Curia, tal vez por el ambiente sociopolítico en el que se desenvolvió, por la influencia de los teólogos reformistas de la iglesia latinoamericana y por los cambios institucionales que debió hacer desde el Vaticano para acercarse a la feligresía y promover la diversidad y la inclusión en la sociedad moderna.

No solo las guerras y la miseria de sus antepasados en la Italia de comienzos del siglo XX y los conflictos internos de la Argentina de su niñez y juventud, sino su tendencia por las vocaciones salesiana (Ser buen cristiano y honesto ciudadano) y jesuita (El voto de pobreza y el bienestar de todas las personas, no importa sus creencias ni identidad cultural).

La corriente de la Teología de la Liberación, derivada del Concilio Vaticano II, recorría Latinoamérica, especialmente los claustros confesionales, y las bases religiosas del Subcontinente clamaban una iglesia que promoviera en las mismas calles la justicia social. Juan Carlos Scannone, teólogo jesuita y promotor de la Opción por los pobres, fue muy influyente en la formación de Jorge Bergoglio, especialmente bajo el principio de la necesidad de reconstruir tejidos comunitarios desde la espiritualidad y el diálogo social desde las parroquias.

Siendo provincial de los jesuitas en Argentina, entre 1973 y 1979, Bergoglio abogó ante la Junta Militar un trato humanitario para los opositores políticos, ojalá su liberación, incluyendo muchos miembros de la iglesia católica, aunque él mismo reconoció después que no insistió ni denunció lo suficiente ante la grave crisis criminal de su país.

Pero ya como jerarca de los católicos y uno de los líderes espirituales del mundo, pedía a los sacerdotes, docentes y gestores sociales “despertar las conciencias, aletargadas ante el drama la pobreza”, especialmente de los jóvenes. Y en el Jubileo de la Misericordia, en el 2016, recordó: “el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres… Así como la actual idolatría del dinero que, como consecuencia, hace que las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos".

(A propósito de esta expresión pontifical, Francisco siempre demostró su humildad y voto de pobreza, tanto que antes de morir donó 200 mil euros de su cuenta personal -que ahorró de los gastos personales que le proveía el Vaticano, ya que no tuvo sueldo, solo se quedó con 100 euros-, ordenado al obispo Benoni Ambarus -director de la Oficina para la Pastoral Carcelaria- al Centro Penitenciario para Menores Casal de Marmo, en Roma, para cubrir una hipoteca cuantiosa que tenía su fábrica de pastas, y así podrían aumentar la producción, bajar los precios y contratar más muchachos).

(También, Francisco rompió los esquemas de comunicación tradicional presencial y mediática, al fortalecer la conectividad tecnológica mediante redes sociales, lo que marcó un estilo de relación global virtual adaptado a los leguajes contemporáneos para tender puente más amigable con las nuevas generaciones).

También puede ver: "El papa Francisco rechazó un auto deportivo de lujo y se subastó en USD 800 mil" https://n9.cl/0aljz; “El papa Francisco salía de a pie a comprar en las tiendas de Roma” https://n9.cl/zzngm“Construir puentes y no muros” https://n9.cl/ba5fp, y “Francisco vuelve a criticar crueldad de ataques israelíes” https://n9.cl/a99mo

Francisco viajó por el mundo para promover de los Estados y dirigentes políticos mayor y necesaria atención a los más pobres y necesitados, menos explotación laboral y acabar con la destrucción del medio ambiente, más el decrecimiento de la relación centro-periferia, la atención humana a los problemas de las migraciones y de los desplazamientos forzados, y diálogo social para reducir o acabar las guerras entre fronteras e internas.

En la encíclica "Fratelli Tutti", Francisco abogó por una ética global de solidaridad y cooperación cuando se trata de personas refugiadas y derechos de fronteras.

En sus últimas horas antes de fallecer, desde el balcón de la logia central de la fachada de la basílica de San Pedro para la bendición Urbi et Orbirechazó en el mensaje de Pascua “la carrera general al rearme” e instó “a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo” También se preocupaba por la deplorable guerra arancelaria que estremecía a todos los países, especialmente los del denominado Tercer Mundo.

De su pontificado, se pueden resaltar diez reformas que acercan a la Iglesia a los preceptos sociales y democráticos contemporáneos:

1.- Reforma de la Curia Romana: con la constitución apostólica Praedicate Evangelium promovió un modelo de liderazgo basado en el servicio y la misión evangelizadora, en lugar del poder jerárquico, reduciendo, además, la burocracia. “El poder en la Iglesia debe ser entendido como servicio y no como privilegio”, afirmó el pontífice en su momento.

2.- Transparencia en la gestión financiera del Vaticano, para evitar abusos de un poder centralizado y los escándalos de corrupción.

3.- Fuertes medidas para evitar abusos sexuales de la Iglesia: “No podemos callar ante el dolor de las víctimas”, dijo en un discurso en Bélgica.

4.- Democratización en el control de los Dicasterios “El poder no puede anteponerse a la Fe”, dijo cuando la intervención a la prelatura del Opus Dei.

5.- Altos cargos del Vaticano, inclusivos. Este año nombró a la monja italiana Simona Brambilla en el Dicasterio para los institutos de vida consagrada, históricamente dominada por hombres.

6.- Inclusión de parejas en situaciones irregulares con la declaración Fiducia supplicans, un documento histórico que permitió a los sacerdotes impartir bendiciones a parejas en situaciones irregulares y a parejas del mismo sexo. 

7.- Apertura al ecumenismo: el diálogo interreligioso es esencial para el entendimiento y la paz mundial.

8.- Compromiso con el medio ambiente: En la encíclica Laudato si’, documento sin precedentes en la Iglesia, abordó la crisis ambiental y exhortó a los líderes mundiales a tomar medidas urgentes.

9.- Un papado más sencillo y cercano: desde su elección, Francisco renunció a los lujos del papado y optó por un estilo de vida austero: en lugar de habitar en el Palacio Apostólico, decidió vivir en la Casa de Santa Marta, en un gesto de cercanía y humildad. Además, dejó de usar las tradicionales vestimentas doradas y adoptó atuendos más simples, como una cruz pectoral de madera en lugar de las de oro macizo utilizadas por sus predecesores. Asimismo, reemplazó el trono papal por una silla modesta y eliminó el beso del anillo papal, permitiendo que los fieles le saludaran de una manera más natural y espontánea. En sus viajes apostólicos, optó por utilizar vehículos sencillos, como un Ford Focus o un Renault 4, en lugar de los papamóviles blindados. “La Fe no necesita ostentación, sino humildad”.

10.- Simplificación de los rituales funerarios papales:  En noviembre de 2024, Francisco aprobó un nuevo protocolo que eliminó la tradición de enterrar al Papa en tres ataúdes (de ciprés, plomo y roble), optando por un único ataúd de madera. Este cambio representó un quiebre con siglos de protocolo y simbolizó su visión de una Iglesia más austera y cercana al pueblo.

Por tanto, como afirma en su testamento firmado el 29 de junio pasado, su sepelio será diferente a los de sus predecesores en varios aspectos, incluyendo la ubicación de la tumba y la forma de los ataúdes. Francisco pidió ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, no en la Basílica de San Pedro, como es tradicional, y en un sencillo ataúd de madera, en lugar de los tradicionales ataúdes con tres nidos. 

El Vaticano difundió este martes las primeras imágenes del papa Francisco en el féretro de madera. EFE//Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede

La sucesión y los papables

LLe roi est mort, vive le roi”, decían desde la tradición francesa. Ahora no es diferente, la preparación del protocolo Cónclave para elegir al nuevo papa entre los 136 cardenales aptos para elegir y ser elegidos (por tener menos de 80 años de edad), de los 252 miembros del Colegio Cardenalicio, comenzó desde hoy mismo, y también el ambiente eleccionario se mueve en todo el mundo, revisando, incluso, las tendencias políticas de los candidatos, que hasta ahora, según el panorama mediático, se reduce a quince, pero, de ellos, ocho están con más fuerza en la baraja, a saber, según el siguiente cuadro:

Por Colombia, solo un cardenal, de los tres, tiene opción para participar en la elección, el arzobispo de Bogotá Luis José Rueda, de 62 años de edad, pues los otros dos: Rubén Salazar y Jorge Jiménez, con 82 años cada uno, ya son eméritos.

Cardenal colombiano Luis José Rueda
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