viernes, 29 de agosto de 2025

50 años del final de la guerra de Vietnam:

CUANDO DAVID HUMILLÓ A GOLIAT

200 mil insurgentes maltrechos, pero nacionalistas y de unidad étnica, enfrentando al ejército invasor más poderoso del mundo. Estados Unidos perdió la batalla total contra las guerrillas del Việt Cộng, aunque en las películas de Hollywood ganaba siempre combates para rescatar como acto humanitario a sus atormentados soldaditos de plomo y desviar la real memoria histórica en Occidente. La angustia de tantos muertos tan dispersos y distantes provocó en territorio yanqui una contracultura que ponía en cuestión el "estilo de vida americano". "Cuando repaso a Ho Chi Minh, héroe de la Primera Guerra de Indochina, me concentro en Simón Bolívar, nuestro Libertador", decía el profesor Amilkar Guido.

Por Carlos Ramos Maldonado

La arrogancia de Estados Unidos después del triunfo compartido en la Segunda Guerra Mundial y las supuestas ventajas armamentistas durante la primera fase de la Guerra Fría, más el aparente control de Corea del Sur y su participación abierta en los conflictos proxy cuando la descolonización de África y el Plan Cóndor en Latinoamérica (Doctrina Truman “ayudar a los pueblos a forjar su propio destino”¿¿??), colocaron su poderío global en tan alto nivel de la geopolítica del miedo que, al parecer, nadie por fuera de la Cortina de Hierro podía retarlo.

Para 1946, culminada la conflagración internacional, la potencia americana se posicionó en el nuevo orden mundial por su gran influencia en la diplomacia para conformar la Organización de las Naciones Unidas, y ante la ruina de Europa se convirtió en la fábrica del mundo (“los señores de la guerra”), especialmente a través del Plan Marshall para, entre otras estrategias, evitar la expansión del comunismo, lo que le presumía intervenir en muchas regiones del planeta, incluso, en asuntos internos.

En esos mismos tiempos, en el sudeste continental asiático, parte de Indochina (Camboya, Laos y Vietnam) reclamaba su independencia de Francia mediante movimientos nacionalistas de reagrupación étnica y religiosa, primero de resistencia política que pretendía renegociación contra el saqueo económico más libertades democráticas, y después de subversión armada (otorgándole un papel central a la clase campesina como motor de la revolución y a  los trabajadores urbanos el papel central en la lucha de clases), realmente copiando ideológicamente el modelo de la revolución social china, según la Teoría del Dominó.

Todo comenzó en el momento indicado

Durante la China y la India culturalmente primitiva (cinco milenios a.C.), Confucio, Lao Tsé y Buda predicaron indistintamente, según sus discípulos, no una ascendencia divina en principio sino un comportamiento humano basado en la moralidad, la armonía social y el equilibrio con la naturaleza. Estas doctrinas filosóficas (confucianismo, taoísmo y budismo) se extendieron por todo el centro y sudeste de Asía, desde el Himalaya hasta los océanos Índico y Pacífico y se convirtieron en una forma de religión y de identidad territorial de casi la mitad de la población del mundo que habita esa gran región de similares rasgos fenotípicos, excluyendo la India, aunque por el exogenismo colonial cristiano, desde el siglo XVII, y el laicismo marxista, en el siglo XX, se ha disminuido considerablemente su devoción y práctica social.

Pero los efectos de la Segunda Guerra Mundial cambiaron la visión de dominación occidental de la periferia global y provocaron un despertar hacia la decolonización y lucha por las autonomías regionales y nacionales, y el oriente asiático fue uno de los primeros territorios del mundo en reclamar ese nuevo paradigma geopolítico.

Ocurrió que, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, las tropas japonesas, en marzo de 1945, se habían tomado los territorios ocupados por Francia en Vietnam, en una rápida operación tipo Golpe de Estado; pero, cinco meses después, culminada la conflagración global, en el momento indicado, el reconocido poeta y líder revolucionario H Chi Minh (cofundador desde Vietnam del Partido Comunista Francés, de corte Marxista Leninista) inició el movimiento de independencia de Indochina dirigiendo con el apoyo de China la Revolución de Agosto que de manera irregular en un mes tomó el control de la mayoría de las aldeas rurales y ciudades de las colonias francesas, incluyendo Hanoi, declarando la independencia de la República Democrática de Vietnam (el líder revolucionario es proclamado presidente solo en 1954).

“Este H Chi Minh, héroe antiimperialista oriental, por sus faenas atrevidas, cada vez que lo repaso, me hace concentrar en Simón Bolívar, nuestro Libertador”, nos recuerda desde su tumba el eminente internacionalista Amilkar Guido, cuando era nuestro profesor de Derecho Internacional y Geopolítica de la Universidad del Atlántico.

Aunque Hồ promovió las elecciones nacionales para lograr la unificación de todo el territorio, un movimiento proccidental en el sur de Vietnam, apoyados por la CIA (Estados Unidos), desestabilizó la unidad nacional e hizo preparativos bélicos contra el Norte. Esto provocó la reorganización de la resistencia antiimperialista en el Sur y en Camboya, dando así inicio a la Segunda Guerra de Indochina, desde 1960, cuando los rebeldes indígenas crearon la guerrilla del Frente Nacional de Liberación (Viet Cong), utilizando trampas, emboscadas y ataques de sorpresa contra las fuerzas estadounidenses, un casi mítico "Pentágono de bambú".

La ruta de Hồ Chi Minh

Los horrores de la guerra

Aunque el humanista francés Erasmo de Rotterdam había dicho mucho antes, en el siglo XVI, que “una guerra no la gana nadie”, resultando menos honrosa hacerla en tierras lejanas no en fronteras, y aunque la Carta de la ONU proclama el respeto por la autodeterminación de los pueblos, la forma cómo Estados Unidos se ensañó contra el pueblo vietnamita da aun más tristeza universal, como sucede ahora en Ucrania (por Rusia) y Gaza (por Isreael).

El exterminio masivo del Viet Minh comenzó el 20 de noviembre de 1946 con el bombardeo francés por mar y aire al puerto de Hải Phòng, con el apoyo de Estados Unidos, que dejó veinte mil muertos, con la idea de convencer a los nativos que la resistencia a la presencia colonial en la región causaría una derrota inevitable y muy atroz. Tiempos de escaramuzas, guerra y calma continuaron, donde ambos bandos se “pelaban los dientes” con el rasero de la beligerancia civil, hasta que en 1964 el Congreso de Estados Unidos aprueba al presidente Lyndon Johnson la Resolución del Golfo de Tokín (guiado por un engaño de la CIA ante una supuesta provocación bélica de Vietnam contra la marina Yankee), lo que la prensa internacional denominó “de un incidente inventado a una pesadilla interminable”, pues esta fue la guerra más larga de Estados Unidos en el exterior hasta la de Afganistán, que también perdió.

Estados Unidos había logrado imponer en Vietnam del Sur mediante un referendo amañado un gobierno títere en cabeza de Ngô Đình Diệm, considerado un dictador corrupto, derrocado y asesinado en 1963, bajo consentimiento del imperio americano.

Derivado de esta guerra se suscitaron diversas violaciones a derechos humanos, como ejemplo de ello encontramos que el 16 de marzo de 1968 soldados de Estados Unidos atacaron un pueblo en el sur de Vietnam, en la región de Son My, con el fin de aniquilar a los combatientes del Viet Cong. En aquel lugar solo encontraron civiles a los que violaron y asesinaron. El pelotón que mando el teniente William L. Calley Jr. arrasó Son My y acabó con la vida de 182 mujeres, 173 niños (entre ellos 56 bebés) y 60 ancianos, además de destruir 247 viviendas, matar todo el ganado y quemar los arrozales. El Ejército de Estados Unidos lo calificó entonces de victoria hasta que el reportero Seymour Hersh publicó la verdad de los hechos y, desde entonces, la Matanza de My Lai se convirtió en el símbolo de las masacres de los estadounidenses en el extranjero.

Durante la tragedia bélica, Estados Unidos lanzó alrededor de ocho millones de toneladas de bombas sobre Vietnam, principalmente en el Sur, aproximadamente el doble de la cantidad utilizada por los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, provocando la muerte de unos cinco millones de personas, entre ellos 60 mil soldados estadounidenses o aliados de occidente registrados oficialmente, 300 mil survietnamitas y unos dos millones de civiles en las zonas de combate; el resto es el sacrificio aportado por el Việt Cộng y norvietnamitas civiles.

Mientras que en promedio el ejército del Việt Cộng contaba con unos 200 mil efectivos entre regulares e irregulares (reponiendo fallecidos), Estados Unidos tenía de manera regular unos 500 mil soldados, y durante todo el conflicto desplegó 2.5 millones (equipados con modernos portaviones, cazas, bombarderos, tanques, fusiles modernos, granadas, helicópteros y misiles), más los aportados por Vietnam del Sur.

Además, el ejército estadounidense roció desde helicópteros y aviones C-123 el campo de Vietnam, Camboya y Laos con más de 19 millones de litros de herbicidas, incluidos 11 millones de litros de Agente Naranja, una mezcla química llamada así por la banda naranja que aparece en sus barriles de almacenamiento. La misión, cuyo nombre en código era Operación Ranch Hand, tenía como objetivo matar la selva (granjas, arrozales, ríos, personas y animales) donde el Viet Cong pudiera esconderse, destruir cualquier cultivo que pudiera utilizar como alimento y limpiar las zonas alrededor de las bases militares para evitar ataques furtivos. Esto ocasionó con posteridad muchas discapacidades, deformaciones y enfermedades graves en la población civil, con secuelas aún vigentes en la memoria colectiva.

La táctica del Việt Cộng fue mediante ataques de guerrilla (propaganda antiyanqui, asaltos sorpresas, trampas y túneles), desesperando y desgastando al ejército invasor, aunque con el apoyo de la resistencia popular, lo que frustró los esfuerzos de Estados Unidos, que comenzó una retirada humillante desde 1973 hasta el 26 de abril de 1975 y el día 30 las fuerzas comunistas de Vietnam del Norte se tomaron Saigón.

Hồ Chi Minh no alcanzó a ver este final, porque había fallecido en su casa en Hanói debido a un paro cardíaco a la edad de 79 años, a causa de una tuberculosis, siendo reemplazado efectivamente por Lê Duẩn y Ton Duc Thang.

Escuchar “El derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara https://n9.cl/v50d, “Inolvidable Ho Chi Minh”, de Alí Primera” https://n9.cl/w08hj y “Su nombre puede ponerse en versos”, de Pablo Milanés https://n9.cl/0d31a

Posdata:

Con el triunfo, Vietnam del Norte reunificó el país con el nombre de República Socialista de Vietnam, con capital Hanoi y se inició la reconstrucción con esfuerzos para integrar a los diferentes grupos sociales y políticos, más una planificación centralizada en el sur. Además, se inició la desurbanización de la población y la creación de colectividades agrícolas en los lugares de origen de los retornados.

La producción de arroz se recuperó drásticamente, convirtiendo a Vietnam en uno de los mayores exportadores de arroz del mundo. Las exportaciones de té y café también crecieron significativamente. En las ciudades, nuevas fábricas comenzaron a producir artículos como zapatos, ropa y computadoras que se venderían en otros países.

Sin Embargo, la capacidad de Vietnam para hacer esto se vio frenada por un desafío adicional: después de retirarse del país en 1975, Estados Unidos impuso un embargo comercial a Vietnam, cortando al país devastado por la guerra no solo las exportaciones e importaciones estadounidenses, sino también las de otras naciones que se inclinaron a la presión estadounidense. Además, Estados Unidos presionó a otros organismos internacionales para que negaran la asistencia a Vietnam.

Pero Vietnam, como el Ave Fénix, en su política de reestructuración económica interna, abrió las fronteras a la inversión extranjera, incluido capital privado norteamericano, lo que le ha permitido un desarrollo notable, experimentado avances tecnológicos y modernización en infraestructura, transporte, comunicación, turismo, educación y una mayor exposición a la cultura occidental, protegiendo sus valores ancestrales profundamente arraigados y jugando con todo un papel importante en la región Asia-Pacífico. 

En contraparte, Estados Unidos aún no se recupera de la sanción moral internacional, ni siquiera de su crisis social interna manifiesta desde los años 60s por la polarización de la opinión pública, las protestas masivas en las principales ciudades durante aquellos tiempos y el impacto negativo en la salud mental y bienestar de los veteranos, familiares de los fallecidos y descendientes. Todo a pesar de que, desde Hollywood, el gobierno de Estados Unidos financió la producción de películas con el fin de influir en la percepción pública y el apoyo a sus políticas, incluyendo el conflicto de Vietnam. El Pentágono, por ejemplo, proporcionó apoyo financiero y logístico a películas, a veces, incluso, interviniendo en el guion, para asegurar que la representación del ejército y las guerras de Estados Unidos se vieran triunfantes.

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